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12/03/2018

OBITUARIO. Prof. Antonio Colodrón Álvarez.

Nava del Rey (Valladolid), 17 de enero de 1931 - Madrid, 3 de marzo de 2018.

 

El día 3 de marzo de 2018 ha fallecido, en Madrid, Antonio Colodrón Álvarez, uno de los principales psiquiatras que desarrollaron su vida y su profesión en la España del siglo XX. Y la desarrolló con méritos más que suficientes como para ser considerado una personalidad relevante y significativa en el panorama actual de la Psiquiatría española.

Su indudable posición destacada en el campo profesional se acompañó siempre de un talante intelectual insobornable y de una atención inteligente hacia las realidades históricas y sociales que le tocó vivir. Pero, sobre todo, Colodrón presenta un perfil no habitual entre nosotros.  Por una parte, hizo una carrera bastante fuera de los focos convencionales (muchas veces muy a su pesar: hubo quien le regateó méritos y posibilidades) y, por otra, mantuvo intactas a través de los años las tres actividades que caracterizan a un líder profesional: su actividad de reflexión y estudio, constante y continua, materializada en sus publicaciones y en sus conferencias; su actividad docente, volcada sobre un número pequeño pero significativo de discípulos, que lo reconocen y admiran; y, sobre todo y ante todo, su actividad clínica en los ámbitos público y privado, que  le granjeó su reputación personal y profesional de excelencia y que fue siempre el motivo fundamental y la guía de todas sus acciones. Hay que dejar claro, desde el inicio de esta nota, que Colodrón fue, ante todo y sobre todo, un clínico y que construyó sus aportaciones desde la clínica y para la clínica. El paciente era su razón de ser, el motivo de su pensar y, al tiempo, la fuente de donde extraer conocimiento para enseñar y escribir.  Este rasgo suyo no solo es una verdad incontestable sino el principal homenaje que es de justicia darle.

Antonio Colodrón nació el 17 de enero de 1931 en Nava del Rey (Valladolid), se licenció en Medicina en la Universidad de Salamanca y amplió estudios en la Universidad Libre de Berlín. Es bien conocida su relación con Bartolomé Llopis (otro autor español del que las nuevas generaciones parecen saber poco o nada). Esa relación le hizo conectar, más personal que profesionalmente, con el grupo de los discípulos de Lafora y mantener con ellos un contacto que se prolongó a lo largo del tiempo. En todo caso Colodrón se distinguió pronto de las corrientes y los líderes que, en los años posteriores a la Guerra Civil, comenzaban a dominar la escena psiquiátrica madrileña, lo cual no significó en absoluto un aislamiento. Un ejemplo es el contacto frecuente y fructífero que mantuvo a lo largo de los años con el grupo que se formó en Barcelona alrededor de Santiago Montserrat Esteve y que tanta influencia ha tenido en el desarrollo ulterior de la psiquiatría catalana.  

Los contactos que Colodrón tuvo en Berlín con las teorías y hallazgos de la escuela de Pavlov le llevan, en los años sesenta y comienzos de los setenta del siglo pasado, a centrarse en el estudio y la difusión de la reflexología rusa y su aplicación a la psicopatología y la psiquiatría. Del año 1968 es su edición de una selección de los escritos de Pavlov que se publicaron en España bajo el título de “Fisiologia y pisicología” y que tuvo un destacable éxito. A este le siguieron libros propios como La acción humana (1969), La medicina cortico-visceral (1969) o La enfermedad como respuesta (1976) al tiempo que editaba, en 1978, Los reflejos cerebrales de Ivan Sechenov.

En este tiempo Colodrón se movía sin duda en los terrenos de la fisiología cerebral pavloviana, en la no dudaba de integrar las aportaciones del evolucionismo. Esta integración inteligente fue lo que le llevó a lanzar lo que constituye uno de los puntos principales de su pensamiento: el concepto de “acción humana”.

Según la define él mismo en la introducción al libro (1994) titulado El trastorno esquizofrénico de la acción humana (que recogía una serie de conferencias dadas entre enero y junio de 1994), la acción humana es, fundamentalmente, una acción total, que es más que el mero acto de conducta. La acción humana “es el desenlace de los procesos relacionales globalizados dirigidos a producir una conducta conveniente para el organismo como un todo; la integración de cuanto ocurre en este, tanto en su experiencia actual y pasada como en su conducta explicita e implícita“.

También, y desde 1983, había dirigido su atención al problema de la esquizofrenia, intentando aproximarse a una concepción que, desde la psicopatología, desvelase algo de lo que podía entenderse del, como le gustaba llamarlo, Síndrome de Kraepelin-Bleuler. Sobre este tema escribió dos libros más (1995 y 1999), para culminar con lo que sería una síntesis final de su pensamiento en “La condición esquizofrénica” de 2002.

Desde el punto de vista de la teoría de la Psiquiatría, Colodron era claro y tajante. En la intervención que tuvo en una reunión internacional dirigida por Pierre Pichot y Werner Rein, cuyas actas de editaron en 1994 con el título “The Clinical Approach to Psychiatry”, Colodrón decía, entre otras cosas, ¡“Psychiatry does not spring fully armed from either test tubes or sociological reports!”. Este rechazo de las simplificaciones biologicistas y, al mismo tiempo, de las posiciones ideologizadas, lo mantuvo a lo largo de toda su vida y de su práctica. En el artículo que acabamos de citar lo anota caramente: “No hay psiquiatría que no sea clínica”.

Para los que tuvimos la suerte de tratarle a lo largo de muchos años, Antonio Colodrón es, por supuesto, más que un maestro de la Psiquiatría española. Fue un amigo firme y leal y un extraordinario compañero de seminarios, tertulias y sobremesas en las que oírle hablar de sus experiencias (que solamente le podíamos arrancar en ambientes íntimos y relajados) y de su desprecio por la improvisación, la incultura disfrazada de lecturas superficiales y, sobre todo, el sectarismo, siempre producía una corriente de aire fresco y sano que revitalizaba cualquier conversación.

Antonio se ha ido pero nos deja un buen bagaje de recuerdos y, sobre todo, el magisterio de una posición lúcida y clara sobre lo que la Psiquiatría debe y no debe ser, pero también de lo que los psiquiatras pueden y no pueden ser.

Las nuevas generaciones harían bien en leer y conocer su obra.

 

Prof. Enrique Baca Baldomero.

Catedrático de Psiquiatría.

Expresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, de la que actualmente es Patrono de Honor.

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