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15/12/2021

La tasa de mortalidad por suicidio se situó en Baleares por debajo de la media nacional en 2020

El foro virtual Depresión y Suicidio en Baleares se celebró recientemente, como colofón al ciclo de encuentros autonómicos organizados por la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), con el apoyo de Janssen.

 

Según la Encuesta Europea de Salud 2020 en España publicada en 2021, los ciudadanos de Baleares “valoraban más positivamente su estado de salud en comparación con el resto de habitantes del territorio nacional”. Así lo ha puesto de manifiesto la doctora Rosa Molina, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Manacor, en el transcurso del Foro Virtual depresión y suicidio en Baleares, celebrado recientemente. Durante este encuentro se han desgranado los datos que recoge el Libro Blanco “Depresión y suicidio 2020. Documento estratégico para la promoción de la Salud Mental”, impulsado por la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), con el apoyo de Janssen.

La doctora Molina ha subrayado que la tasa de mortalidad por suicidio en Baleares se ha situado un punto por debajo de la media nacional, según los datos del Instituto Nacional de Estadística Balear. Según esta experta, “Baleares es la comunidad en la que más disminuyó el número de suicidios, en torno a un 10%. En cifras concretas, estos datos se sitúan en 87 suicidios consumados durante 2020, o lo que es lo mismo una persona cada cuatro días”. La doctora Molina ha querido incidir en que “la mortalidad por suicidio en el mundo es mayor que la causada por guerras y homicidios, según datos de la Organización Mundial de la Salud, lo que muestra la magnitud del problema”. 

En relación con el perfil del paciente suicida en las Islas Baleares este no difiere mucho del perfil nacional. Sin embargo, “sí es interesante resaltar que los suicidios en menores de 15 años y los de la edad comprendida entre los 15 y los 25 años han bajado con respecto al año anterior en la comunidad”, ha asegurado la doctora Molina. “Aunque, - matiza esta experta- también hay que tener en cuenta el incremento en el número de casos en el tramo de edad entre los 85 y los 89 años, convirtiéndose en el grupo más vulnerable”.

 

Depresión Mayor

“En torno a dos millones de personas en España padecerán una depresión en algún momento de su vida”, asegura el doctor Miquel Roca, catedrático de Psiquiatría, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Baleares y uno de los autores del Libro Blanco “Depresión y suicidio 2020. Documento estratégico para la promoción de la Salud Mental”. Por su parte, la doctora Molina explica que “el 90% de las personas que consuman un suicidio tienen un problema de salud mental”. Un dato que ha de ser tenido en cuenta a la hora de elaborar las estrategias de prevención y detección precoz necesarias para frenar la actual tendencia al alza en la prevalencia de este tipo de trastornos, en opinión de los expertos participantes en el foro. Según el informe anual del Sistema Nacional de Salud (SNS), tres de cada 10 personas padecen en España un trastorno mental.

En 2018 se produjeron en las Islas Baleares 134 hospitalizaciones a consecuencia de la depresión que, con una media de 13,7 días de ingreso por paciente, supuso un coste para las islas de 5.113€ por paciente. “Hemos de poner también el foco en el porcentaje de años vividos con discapacidad que esta patología provoca”, ha insistido la doctora Molina. Se está produciendo un aumento de los casos de depresión en Baleares, una patología que según la OMS será el principal problema de salud en 2050. “Debemos trabajar en su prevención conociendo los motivos, actuando de manera precoz, colaborando en equipos multidisciplinares y multisectoriales. Asimismo, tenemos que proporcionar a los profesionales las herramientas y formación necesarias para poder realizar un diagnóstico precoz y una atención eficiente de esta enfermedad”, concluye esta experta.

 

Papel de la Atención Primaria

En este sentido, el doctor Oriol Lafau, coordinador de Salud Mental de Baleares, ha asegurado que “se ha producido un aumento de entre el 12 y el 15 % de derivaciones de consultas de salud mental de Atención Primaria a Especializada, con el consecuente aumento de las listas de espera”. Según este experto, “entre el 40 y el 60% de las consultas de Atención Primaria tienen que ver con la enfermedad mental, por lo que urge reforzar en este aspecto la puerta de entrada al SNS”.

A este respecto, el doctor Lafau se ha mostrado esperanzado con la inclusión de la figura del psicólogo clínico en Atención Primaria, algo que la comunidad balear confía en implementar en breve. “Este profesional realizará un diagnóstico más certero de la patología mental en Atención Primaria, derivando de manera más controlada qué pacientes requieren de una intervención urgente especializada o cuáles pueden ser tratados por el psicólogo clínico. Además, servirá de apoyo al resto de colegas de Atención Primaria, que no tiene una formación tan especifica en este tipo de patologías mentales”, ha explicado.

 

Observatorio del Suicidio Balear

El suicidio y sus intentos configuran un grave problema de salud pública que afecta a personas de cualquier edad, género, cultura, grupo poblacional, así como a su entorno familiar. “Es por lo que la Conselleria de Salut i Consum a través de la Oficina de Salud Mental de las Islas Baleares (OSMIB) priorizó la constitución, en diciembre de 2017, del Observatorio del Suicidio de las Islas Baleares”, ha explicado Nicole Haber, responsable del Observatorio y coordinadora del Proyecto Autonómico para la Prevención de la Conducta Suicida. 

“El propósito del Observatorio es coordinar el proyecto autonómico para la prevención del suicidio, siendo su principal función promover y poner en marcha acciones y medidas que contribuyan a los tres niveles de prevención de la conducta suicida: prevención universal, selectiva e indicada”, ha asegurado Haber. Se trata de un trabajo minucioso que tiene que introducirse en todas las capas de la sociedad, “del entorno y del individuo y, por supuesto, en todos los sistemas de atención”, ha matizado esta experta. 

La prioridad de este año, según Haber, ha sido reforzar y dotar a todos los hospitales de la sanidad pública de Baleares de equipos de Atención y Prevención del Suicidio (APS). El APS es un equipo multiprofesional especializado que ofrece un tratamiento específico e intensivo centrado en la prevención del suicidio en adultos y en menores. De igual manera, se ha elaborado una ‘Guía para la prevención y primer abordaje de la conducta suicida en los centros educativos de les Illes Balears’ y un ‘Protocolo de Actuación que facilita las derivaciones y la coordinación con el APS infantojuvenil, Salud Mental, Atención primaria y los profesionales de la educación’. Se ha puesto en marcha un programa de coordinación llamado CoorEducaSalutMental, entre la Conselleria de Salut y la Conselleria d’Educació, para atender al alumnado con problemas complejos de salud mental y para el que manifieste conductas suicidas. “Es muy importante que todas estas acciones estén coordinadas, ya las iniciativas aisladas tienen poco alcance y acaban desapareciendo si no forman parte de una red”, ha concluido la responsable del Observatorio. 

 

Libro Blanco de la Depresión

En opinión del doctor Roca, autor del capitulo  ‘Prevención del suicidio en los medios de comunicación’ del Libro Blanco “Depresión y suicidio 2020. Documento estratégico para la promoción de la Salud Mental”, esta obra era necesaria “para ayudar a pacientes, familiares y para homogeneizar políticas de prevención y de asistencia, sensibilizar a los gestores y políticos de la importancia y las necesidades de la atención a las enfermedades mentales y, de manera particular, a la depresión, la mayor puerta de entrada a la conducta suicida”.

Otro aspecto fundamental que el doctor Roca destaca en el libro es que se recoge la evidencia científica rigurosa disponible. “La formación de los profesionales es adecuada en líneas generales. Las mayores dificultades radican en la implementación de guías y protocolos asistenciales, en el seguimiento de pacientes, en la coordinación entre Atención Primaria y atención especializada y este documento ofrece luz a todos estos aspectos, convirtiéndose en un manual de consulta indispensable”, ha asegurado.

La obra, organizada en 20 capítulos en los que han participado cuarenta autores de las diferentes especialidades, aúna visiones heterogéneas -desde clínicos, pacientes, familiares hasta periodistas- e interdisciplinares, así como centradas en poblaciones concretas de especial vulnerabilidad, entre ellas, víctimas de violencia de género, población LGTBI o personas en riesgo de exclusión social. También hay una referencia específica a la situación creada por la pandemia.

La edición digital de este libro se puede descargar desde las webs de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental.

 

 

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